El Castellar
El Castellar
Descripción
Un restaurante encantador con capacidad para 56 personas, barra independiente y balcón. Decoración regional. Ofrece una variedad de platos regionales como cordero asado, chuletas de cordero, conejo asado, costillas, chuleta de ternera y más. También cuenta con postres caseros y una selección de vinos de Rioja, Somontano y Cariñena.
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Evaluaciones
Es imposible mejorar la calidad de este establecimiento, desde el trato del propietario, pasando por la comida, fue una experiencia gastronómica increíble, si tenéis algún tipo de evento, este es vuestro lugar, con unas vistas y tranquilidad dignas. Aunque vivo un poco lejos,no cabe duda que volveré a repetir
El poco tiempo que lleva abierto no se le puede pedir mas,comida casera y muy muy buena ,muy amables y profesionales ,aunque sugerencia que deberían tener música ambiente en comedor,y en un futuro el servicio sea más rápido. Les deso mucha suerte y volveremos.
Destaca su comida exquisita, ya que es casera. Pero debo destacar que falta más variedad de postres y por otro lado mucho tiempo de espera entre plato y plato... Pero un matrimonio majísimo con ganas de trabajar y muy dedicados a su trabajo sabiendo escuchar las opiniones de sus clientes. El precio para la calidad de sus platos espectacular, hemos quedado muy contentos. Suerte seguro que os irá genial
Hemos caído aquí por casualidad después de recorrer 10 pueblos buscando algún sitio donde comer algo. Y la verdad una experiencia inmejorable. Nos atendió un señor delgado encantador con un traía cercano y divertido. Pedimos un jamón de la tierra muy rico y varias tapas. Muy muy recomendable.
Una verdadera sorpresa encontrar un sitio así en un pueblo tan pequeño. Fuimos mis dos peques y yo a cenar, preguntamos antes por aquello de las limitaciones propias de un pueblo tan pequeño. Te dan de comer de una forma espectacular; 3 hamburguesas con carne muy buena y pan que no es el típico, si no pan bien bueno. El tamaño espectacular y luego te sorprenden con una torrija de Baileys que casi me caigo de la silla y un helado de frambuesa que nada tiene que ver con el que esperas de tarrina. El trato inmejorable...así que nos tocó andar un poco para digerir tanta calidad y cantidad. Es muy recomendable el restaurante y el pueblo pequeño y encantador.