Il Canto - Miguel Hidalgo
Il Canto
Descripción
El restaurante ha recibido críticas mixtas, con quejas sobre los altos precios, la falta de calidad en el servicio y la atención preferencial a ciertos clientes. Los muebles y la alfombra necesitan renovación. Aunque se destaca como un lugar para karaoke de buena calidad, algunos consideran que los conductores son groseros y se centran en la apariencia en lugar del talento. A pesar de esto, sigue siendo un lugar popular para divertirse y cantar éxitos musicales en un ambiente amigable. Ideal para tomar tragos después de cenar y disfrutar de buena música.
Imágenes
Evaluaciones
La noche del viernes 5 de mayo fuimos temprano en grupo con foráneos. Un desastare. Botellas con un sobreprecio de 1000 -si mil- por ciento. Covers cobrados de otras parejas, guardias de seguridad amenazantes que impedían nuestra salida si no pagamos los covers de otras personas que presumiblemente venían con nosotros -por ser foráneos-. Ambiente decadente en un salón con muebles viejos y sucios, alfombras que requieren ser desinfectadas, vasos mal lavados. Aparatos de música del siglo pasado, que proyectaban la letra de la canción en formatos copiados de páginas de internet -copy paste home made-, todo "más pirata y se acaba". En fin, un centro al que no volveremos los foráneos.
El lugar necesita una renovación de muebles y alfombras. Parece que se paga por la fama del lugar, no por la calidad. Deberían mostrar las letras de las canciones en todas las pantallas y no repetir constantemente fotos de Pepe Origel. ¿Qué es eso?
Llegamos tarde al restaurante, pero podrían habernos informado que cerrarían en menos de una hora. A pesar de esto, nos cobraron el cover completo. Apenas nos estábamos tomando nuestra primera copa cuando anunciaron que cerrarían pronto. No tuvimos la oportunidad de cantar ninguna canción, ya que el animador elegía quién cantaba en lugar de seguir un orden establecido.
Fuimos un grupo de amigos que querían cantar karaoke. ¡Qué gran decepción! El lugar se jacta de ser de primera calidad y probablemente tiene los precios más altos de todo México. Sin embargo, el escenario es conducido y monitoreado por una chica y un chico, que además de ser pedantes y groseros, hacen subir al escenario principalmente a chicas sensuales para mantener lo que piensan es "atracción visual", aunque repitan y repitan... Solo los conductores y el dueño del local tienen acceso exclusivo a los excelentes micrófonos, dejando los micrófonos de muy mala calidad, que ni siquiera han sido regulados, a los clientes que en realidad están pagando por estar allí. El propietario del lugar no se ha dado cuenta de que el público no va allí con la intención de ir a un concierto privado suyo y de sus colaboradores. ¡Eso no es lo que el público busca en un karaoke!