Iván Cerdeño - Toledo
Iván Cerdeño
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Evaluaciones
Me parecen pocas 5* en Google para definir el trabajo de Ivan y su equipo. Es difícil encontrar menús donde se mantenga el mismo nivel de principio a fin, y ellos consiguen que todos y cada uno de sus platos te sorprendan en sabor y presentación. Si además lo acompañas de un bello paisaje y de un equipo de profesionales amabilísimos, el resultado solo puede ser la excelencia.
Uff los platillos es una explosión de sabores y texturas. El servicio inmejorable, son muy atentos, amables, se prestan a intercambiar experiencias etc etc. Su selección de vinos muy buenos
Comida especial de aniversario. Platos espectaculares (increíble la croqueta y el pichón asado)más que suficientes, servicio excelente, y entorno increíble. Muy recomendable
Casi nunca escribo reseñas de restaurantes pero con Iván Cerdeño había que hacerlo. ¿Qué puede uno decir? Situado en un emplazamiento de ensueño. Preciosa la entrada al Cigarral con unos jardines muy cuidados y bonitos. Un recibidor muy acogedor dónde nos recibió una señorita encantadora. Una vez en el salón de arriba y colocados cerca de un ventanal por dónde entraba una maravillosa luz, fuimos testigos de un verdadero festín. Todo cuidado hasta el mínimo detalle con unos platos sobresalientes. Pero hay 5 en concreto que son absolutamente memorables. 1- Todos los de setas. Deberían ser Patrimonio de la Humanidad. 2- Las manitas y quisquillas. Impensable que dos cosas tan diferentes combinen de una manera tan maravillosa. 3. El Erizo con pisto y crema de Almortas. Una mezcla de sabores de la que todavía me estoy relamiendo. 4/5 La liebre y el jabalí. Tiernos, intensos en su justa medida y presentados de una manera muy elegante. El chimichurri juega en otra liga. Hacedme caso, id a ver a Iván. Le sobra talento y le falta una estrella. Volveremos, cuando uno va a sitios así y además lo hace acompañado de la mujer más hermosa del mundo, uno se reconcilia con la vida. Gracias a Iván y a todo su equipo.
Viajamos a Toledo con el objetivo expreso de degustar las creaciones de Iván Cerdeño, quién nos parecía que podía ser el cocinero español con mejor proyección de cara al futuro. Reservamos mesa y el menú degustación más completo Memorias de un Cigarral . El entorno en el que está situado es precioso y está cuidado con esmero. Nos recibió una encantadora chica que tomó nuestros abrigos y nos acompañó a la mesa. En un instante el sumiller nos estaba comentando algunas opciones, ya que le indicamos que nos fiábamos de su criterio, y el festín se abrió con un espumoso blanco Chardonnay que estaba delicioso, un acierto total. A partir de ese momento, se presentaron los dos camareros de sala que nos iban a servir, que fueron delicados, amables y exquisitamente profesionales. Desde ese momento empezaron a llegar entrantes, platos y postres a nuestra mesa durante más de 3 horas, que se cerraron con un café (necesario para poder reincorporarnos a la vida). Las mesas eran cómodamente grandes, y la separación con otras, muy amplia como para no sentir la presencia de los demás comensales. La música, fue junto con la comida, una gran sorpresa: en lugar de algún jazz impersonal de fondo, o música clásica, o algo así, nos encontramos descubriendo que sonaba desde Led Zeppelin a Guns 'n 'Roses, pasando por AC/DC y otras joyas del rock más clásico, a un volumen muy acertado que lograba que si no conocías esa música, no la notases, pero si la conocías, pudieras seguirla y disfrutarla. Un éxito que no imaginábamos en un lugar de ese nivel. Y de la comida resulta difícil hablar, porque el viaje que nos hicieron desde los entrantes hasta los postres, comenzó siendo delicioso y no hizo sino mejorar a cada plato. Increíble las manitas de cerdo rellenas de quiquillas: nadie que vea el plato podría decir que se trata de eso, escondido en lo que parecía un mera empanadilla. Fue magistral. Igualmente uno de los postres, un buñuelo de viento de una delicadeza y un contenido que resultaba un bocado mágico. Y las setas de temporada, con 3 presentaciones a cada cual más deliciosa, pero cayendo rendido a la simplicidad del consomé de monte, del que me hubiera bebido un par de tazones de desayuno si hubiera podido. Los aseos estaban exquisitamente limpios y totalmente surtidos con calidad y elegancia. Y nos fuimos, buscando llegar al hotel para poder echar una siesta de las de pijama, tras un banquete que fue un continuo asalto al nuestro gusto y creatividad. Impresionante. Supongo que no tardarán mucho en otorgarle la 3a estrella Michelin (pues su nivel técnico y capacidad creativa está por encima de varios que ostentan las 3 estrellas de hace años). Un acierto el viaje para catar esa cocina, y absolutamente recomendable para quien sepa disfrutar de una experiencia sensorial de ese grado. Enhorabuena a Iván y, por su buen hacer y su perfecto punto de relación y timing, para todos los profesionales de su sala. 3era estrella ya!!
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