ógrafo - Madrid
ógrafo
Descripción
Entra en ógrafo y deja que la Madrid de siempre te dé los buenos días. Aquí la barra está ocupada por vecinos, el café se sirve sin postureo y los desayunos llegan generosos: croissant, zumo y café para salir a explorar la ciudad. Al mediodía su menú del día ofrece platos caseros y al caer la tarde la casa se convierte en refugio de cañas, pinchos y partidos de fútbol sin sobrecostes.
Ógrafo es ese local que resiste la modernidad con honestidad: precios imbatibles, trato cercano y sabores reconocibles. Ideal para quien busca comida española clásica, raciones que acompañan la charla y un ambiente auténtico que te hace sentir como en casa.
Imágenes
Evaluaciones
Clientes elogian el trato, los desayunos y la relación calidad-precio en ógrafo; críticas puntuales a alubias y a las raciones de salsa/alioli.
Tomamos unos zumos en un bar de los de siempre, rodeados de gente del teatro, el dueño y el camarero, muy agradables.
Muy buena comida casera a precios asequibles. El camarero muy profesional y simpático. Volveré
Bar de barrio en pleno centro de Madrid, en la calle del Príncipe, entre la plaza de Canalejas y la Plaza de Santa Ana. Ideal para ir a la salida de los dos teatros vecinos. Buenas tapas de cortesía y buenas raciones y a precios más que razonables. Calidad en los embutidos y buenos fritos (los chopitos, buenos). Trato amable. Bar de barrio en zona muy turística, con clientela de la zona.
Desayunos baratos. Leche de soja, zumo y bolleria he desayunado. personal amable, bar de toda la vida sin masificacion al lado de sol.
Menú
Sumérgete en el menú de ógrafo y descubre la rica tradición española con platos únicos en el centro de Madrid, C. Del Príncipe, 10.
Deliciosas Tostas
Queso Brie Con Mermelada De Frambuesa3 €Tostas
Rev De Setas Y Gambas3 €
Jamo Iberilo Con Queso Brie4 €
Gambas Con Alt. Oli.4 €
Rev Morcilla Con Piñones .4 €
Queso Brie Con Mermelada Frambuesa3 €
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FAQ
Más información
Aunque está en pleno Centro, ógrafo conserva una clientela de siempre: la barra suele llenarse de vecinos que intercambian historias con el encargado (recuerdos de la época de Antonio aparecen en varias reseñas). Además, muchos visitantes coinciden en que dos cañas con pincho pueden acabar convirtiéndose en una cena completa —y nunca te cobrarán por ver un partido allí—.
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