Las Canas - Noja
Las Canas
Descripción
En el paseo marítimo, Las Canas invita a sentarse frente al mar y dejar que el menú hable por sí mismo: anchoas cantábricas impecables, sardinas y mariscos frescos, calamares crujientes y ensaladas que traen toques del jardín propio. El equipo, cálido y vocacional, acompaña la experiencia con sugerencias sabias y una sonrisa contagiosa. Si buscas un rincón no pretencioso donde disfrutar de productos del Cantábrico con vistas espectaculares y un servicio cercano, Las Canas es ese refugio sencillo que sabe a litoral y a buena compañía.
Imágenes
Evaluaciones
Opiniones sobre Las Canas: vistas espectaculares y personal amable; mariscos destacados. Advertencias sobre raciones, precio y servicio ocasionalmente lento.
Atención inmejorable, siempre atento durante la comida. muy buenas raciones y de gran calidad. relleno de calabaza, y maravillosas ensaladas, muy sabroso charco con papas caseras. precio muy buen ambiente a 15€ por persona. también las vistas son una gota en frente del mar. para repetir!
Llegamos por casualidad a este pequeño lugar sin encanto y encontramos mucha convivialidad. La gente es encantadora. Tomamos sardinas muy frescas acompañadas de pepinos de su jardín, una maravilla. En cuanto al resto, los calamares fritos estaban correctos al igual que las croquetas de pescado. Los dueños son muy encantadores y sonrientes. En resumen, buena experiencia para mí.
Buen valor para el dinero. El buen comedor. la comida es muy buena cantidad y calidad. el servicio competente y amistoso. bastante mejor que otros en la zona
Muy buena relación cantidad/calidad/precio y mejor personal. otro cañón a 1'5 euros, por favor! lo único que cambiaría el metraquilato transparente de la terraza para ver esas hermosas vistas agudamente con el más económico verano rojo de noja!
Menú
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FAQ
Más información
Aunque el local es modesto, Las Canas suele estar abierto fuera de temporada y es uno de los pocos restaurantes en enero con terraza operativa y vistas despejadas al Cantábrico; muchos clientes llegan por casualidad y se quedan por el encanto de sus anchoas y los pepinos del propio jardín.

