Críticas y comentarios - Urbión
Resumen de reseñas
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Reseñas de varios usuarios
Última actualización : 16.11.2023
La comida (oreja, cachopo y natillas) un 10, los camareros un 12. Muy recomendable, volveremos seguro.
Lentos en servir, mucho tiempo entre plato y plato, por lo demás buena atención de los camareros, tardan mucho en ejecutar las comandas y eso redunda en la atención en mesas.
Estuvimos comiendo super agusto en la terraza , la comida super rica Volveremos sin duda
Experiencia impresionante. El trato y la comida increíble. Parada obligatoria para probar el cachopo.
Urbión aparece en las reseñas como un restaurante de barrio con personalidad: su cocina tradicional y las raciones generosas convencen a buena parte de la clientela, que valora especialmente carnes, entrantes caseros y una carta de tapas y bebidas que funciona tanto para comidas familiares como para encuentros de amigos. La terraza cubierta y la opción de espacios ampliados para grupos son puntos fuertes. Sin embargo, hay que tener en cuenta cierta falta de consistencia en el servicio: aparecen críticas sobre actitudes aisladas de personal y detalles de ejecución en algunos platos, además de problemas puntuales con el confort del comedor. En conjunto, Urbión mantiene una clientela fiel gracias a su relación calidad-precio y su ambiente cercano.
Última actualización : 08.04.2022
Para una copa de vino y una ración está bien. Pero no voy a repetir el menú, tres errores de tres.
Lo conozco hace muchos años y se come bien, tiene una terraza grande acristalada... Está cerca del Parque de Lisboa en Alcorcón, donde vivo...
Parece ser un lugar habitual para juntarse a ver el partido. Sería preferible que no permitieran fumar dentro de la carpa exterior porque realmente no hay tanta ventilación.
No está mal..buenas raciones y atención..pero las mesas tenían que ser limpiadas más a fondo,
Última actualización : 22.12.2023
Menú de fin de semana muy regular y de escasa Calidad . Pedimos un medallón de bacalao y resultó ser híbrido entre hamburguesa congelada y nuggets. No volveremos no lo recomiendo
Teniendo reserva a las 15'00, sentados en mesa hasta las 15,45 nadie nos toma nota de la comida, nos sirven el vino y la casera, olvidados, les llamamos para poder comer porque había abuelas en el grupo y cuando ya se deciden a tomar nota, resulta que de los 5 primeros no tienen nada más que uno, y los segundos lo mismo, toman nota ,vuelven al rato a decir que tampoco queda lo que hemos pedido, entoces decidimos muy a nuestro pesar marcharnos, eso sí, pagando 10 euros por el vino y la casera. Un auténtico mal servicio.
Ambientazo, traen buenas raciones con la bebida, muy bien de precio y camareros majísimos. Además tiene una terraza enorme
He acudido muchas veces a este local mas que nada a desayunar. Si no me eqiivoco el propietario ha fallecido hace ya algunos años pasando la propiedad del local a los hijos. Acudimos el sábado 11 de febrero ha comer sobre las 14;30 2 personas . En la carpa de no fumadores no hay sitio. Nos ubicamos en la carpa de fumadores. Nos inclinamos por el menú. Me inclino por la lasaña de pollo de primero y por los huevos rancheros de segundo. No hay lasaña pido en su lugar revuelto de champiñones. Tras media eternidad nos traen la bebida solicitada, gaseosa y vino. Tiene que pasar toda la eternidad para que nos trsigan los vasos. Pasan facilmente 20 minutos antes de tomarnos la comanda. Llega mi primero, un revuelto de champiñones servido en un pkatito pequeño. Logramos que lleguen los segundos. . Eso no eran huevos rancheros. Era como un pastel de patatas hecha un bloque. Ademas el comportamiento y el trato de los camareros es deleznable. Alguno recorre la terraza como pollo sin cabeza otro sale de la cocina con las manos en los bolsillos para sacarse un cigarillo que inmediatamente enciende , otra trata de evitar por todos los medios el contacto visual con la clientela y por fin el último el del datáfono , este les ahorro los comentarios. En fin mas le valdría a los actuales propietarios de este local, antaño referencia en la zona, controlar un poquito a la alegre muchachada que tienen en las terrazas, porque en este negocio la línea entre sobrevivir y caerse al abismo es muy fina

