Egilduz - Bilbao
Egilduz
Descripción
En el corazón del Casco Viejo, Egilduz te invita a saborear la cocina de siempre con un pulso moderno: paellas suculentas, chuletones bien trabajados y pintxos que sorprenden por su equilibrio. Aquí la materia prima manda y el trato cálido del equipo convierte cada visita en una conversación amistosa. El local, pequeño y con encanto, se deja querer: su escalera de caracol y las mesas cercanas crean una atmósfera íntima perfecta para compartir platos generosos sin complejos. Precios honestos, raciones que invitan a repetir y un estilo directo y sin artificios hacen de Egilduz una parada obligada para quien recorre las siete calles en busca de sabor.
Imágenes
Reseñas
Opiniones mixtas: comida y servicio muy valorados en Egilduz, pero reseñas señalan espacio reducido y problemas puntuales de higiene y olor en baños.
No se como funciona desde que lo dejo Pedro y familia antes mi restaurante preferido de Bilbao ahora tendré que probarlo
La comida bien, pero el lugar pésimo había 2 chicas atendiendo y cocinando para 3 mesas, una corría por todos lados, era incomodo hasta pedir algo, estaba tan inquieta que se le quebró una copa, realmente quería salir rápido del lugar.
Un restaurante tipico de las siete calles recomendable, atencion y calidad,,yo le recomiendo , hoy he disfrutado de su cocina, y su atención,, si estas por Bilbo, muy buena cocina , si que para aceso a la planta de arriba es a traves de una escalera de caracol, pero tiene su encanto,,
Me ha gustado mucho buena comida y un buen servicio. Todos han salido encantados me alegra mucho
Una pena. Buena comida, mejor servicio, con una camarera encantadora, simpática y servicial, que te hace sentir muy agusto, pero los bichitos lampan a sus anchas por paredes y suelos, y el olor del baño lo inunda todo. Si corrigen esto el local será de diez, con muy buenos precios y una ubicación excelente.
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FAQ
Más información
En Egilduz suelen preparar algunas especialidades «fuera de carta» según la llegada del día: quesos locales y una pequeña tanda de queijadas caseras que no siempre aparecen en la carta, y el personal suele guardarlas para quienes piden sugerencias —pregunta por las especialidades del día y por el detalle dulce del final.
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