Nani - Guijuelo
Nani
Descripción
Bar de pueblo con encanto: cocina casera y abundantes raciones a buen precio, desde paellas y embutidos ibéricos hasta hamburguesas y tapas. El dueño atiende con cercanía y rapidez, adaptando platos a dietas y ofreciendo menú del día; ambiente familiar y acogedor, ideal para trabajadores, familias y viajeros de paso. Un pero: puntualmente se ha criticado la calidad de un bocadillo de jamón y no disponer de carta visible.
Imágenes
Evaluaciones
Ambiente tranquilo a pesar de la concurrencia. Atención y rapidez por parte del dueño. Hay pocas variaciones en el menú, pero lo que ofrecen es de buena calidad y la porción es la adecuada para quedar satisfecho sin llenar demasiado. Sin esperas y con un buen trato. Volveré. Comida: 5 Servicio: 5 Ambiente: 5
Se trata de un bar que ofrece comidas aceptables y con una buena relación calidad-precio, pero el verdadero espectáculo es el dueño, el único trabajador del establecimiento. Él atiende la barra, lo que implica manejar tapas, cafés, licores... y siempre con gente en la barra. Además, prepara los menús en la cocina, cobra las cuentas entre todo esto, limpia cuando tiene un pequeño momento libre y, por supuesto, todo esto mientras corre de un lado a otro del lugar, siempre con amabilidad y una sonrisa en el rostro. Un 10 para este señor, ya que es admirable el trabajo que realiza así como su atención a la clientela. Es recomendable visitar el lugar solo para ver cómo se desenvuelve en su trabajo.
Es un bar de comidas con plato del día. La comida es la típica que puedes esperar, aunque sorprende un poco la calidad que logra ofrecer un solo trabajador, el dueño. La atención es rápida y educada. Sirve antes de lo que uno podría esperar. El ambiente es de barrio, con clientes habituales que charlan, pero que no te hacen sentir fuera de lugar. Nosotros, que íbamos con prisa por un viaje de punta a punta de España, salimos encantados con el trato y la rapidez con la que pudimos continuar nuestro camino. El menú de 12€ es muy correcto. ¡Volveremos!
Llegamos algo tarde y aun así nos atendieron con mucha amabilidad, además de permitirnos entrar con nuestra mascota. Todo es casero y se nota. El menú por 13 € está muy bien: incluye bebida, postre y café (especial mención a la tarta de Ferrero Rocher). La comida estaba muy buena y, después de una ruta larga y pasar frío, fue un sitio acogedor para parar. Muy recomendable, espero volver.
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