Críticas y comentarios - Seul S.cv.
Resumen de reseñas
¿Fue Anonym un Seul S.cv. increíble?
Es interesante observar y analizar esta hermosa catedral gótica, los ventanales de vidrio son espectaculares y ver su interior es una maravilla. Desde la puerta se puede apreciar toda su belleza. Ver todas las opiniones.
Lo que Anonym no le gusta de Seul S.cv.:
La catedral bien Vergonzoso que cobren a una guía turística oficial la entrada con clientes Les pagamos las obras, no pagan ibi cobran a los guías que les llevan gente a la catedral que porsupuesto te cobran Así les va Ver todas las opiniones.
Reseñas de varios usuarios
Última actualización : 05.11.2023
Bonita catedral, llama la atención tanto la fachada exterior, como los retablos. Se puede subir al campanario y también se puede subir a la zona donde está ubicado el coro. Puedes perder horas y horas viendo la decoración de cada silla.
Es una construcción románica y gótica con una torre que se dejó sin terminar. Dentro puedes visitar la campana de Huesca, donde cortaron las cabezas de los líderes musulmanes. El retablo también es de gran interés ya que fue esculpido por Forment, el mismo de la basílica del Pilar en Zaragoza
Es muy recomendable visitar el museo, increible, pocas veces se puede ver algo así por ese precio, merece la pena para q se siga conservando como esta
Catedral en la que lo más interesante de admirar son los retablos de alabastro que contiene. Entrada 6€.
Última actualización : 23.03.2022
Es interesante observar y analizar esta hermosa catedral gótica, los ventanales de vidrio son espectaculares y ver su interior es una maravilla. Desde la puerta se puede apreciar toda su belleza.
Última actualización : 15.12.2023
Nunca me he encontrado con un restaurante así, para no extenderme y que quede muy claro, la comida era incomible, tanto es así que nos fuimos del restaurante sin comer. Os cuento: teníamos prisa y en la puerta había un menú de comida española, entramos y nada mas pasar lo que vimos no nos gusto, no había nadie, las mesas sin montar, pero nos quedamos, pedimos el menú del día, una fideuá y dos raciones de alubias blancas y para beber vino y casera, el vino no tenia procedencia y no se podía tomar pero con la casera se disimulaba, pero llegaron los primeros y eso ya supero todas las expectativas, la fideuá tenia una pinta malísima y una vez probada imposible de tomar, las 4 gambas que tenia estaban congeladas y las alubias blancas no es para describir es para verlo, era un cuenco con caldo y una especie de hilillos como si fuera pollo con una cuantas julias blancas desechas y un trocito de chorizo que parecía plástico, le dijimos al camarero que eso no se podía comer, nos ofreció otro plato pero visto esto le dijimos que le pagábamos la bebida y nos íbamos, se enfadó mucho, pero nos fuimos, le pagamos el vino, pero no lo que nos pedía en un primer lugar pues era un abuso, una tomadura de pelo. Nos falto el libro de reclamaciones pero tal y como estaba el señor, era mejor dejarlo así. En resumen es preferible quedarse sin comer, pues no es que la comida estuviese mejor o peor es que esa comida podía tener consecuencias.
Situado en un marco espectacular, frente a la catedral, Obispado y Ayuntamiento, nos sentamos en la terraza para comer algo pero, dados los modales del camarero que nos atendió, pensamos que era el propietario dado el nombre del local, hizo que únicamente esperaramos a las bebidas.
Estábamos de visita a la ciudad y dijimos vamos a comer aquí que en la plaza de la catedral y ayuntamiento no se comerá mal.....Ya al entrar te das cuenta que aquello no es normal,no estaban ni las mesas montadas,sólo había una mujer comiendo,bueno ya que habíamos entrado,nos quedamos a comer.Menú muy muy normalito tirando a malo.La ensalada mixta fatal.El segundo aún estuvo bien.Pedí vino con gaseosa y no pude beber ni un sorbo después de probarlo ¡que malo! Mucho tiene que mejorar este restaurante.
Estando de visita por la capital oscense,decidimos dos amigos y yo ir a comer a este lugar; teniendo en cuenta su ubicación -escasos 8 metros de la fachada de la catedral y su aspecto exterior de arquitectura tradicional-no pensábamos en ningún momento la mala experiencia por la que íbamos a pasar. Lo primero que nos extrañó fue que el restaurante se llamase Seúl , pues pensábamos que sería de comida tradicional de la zona, pero vimos la pizarra de entrada con platos nacionales por lo que eso no nos arredró para poder entrar y probarlo. Efectivamente lo primero que vimos fue a una camarera de origen coreano,a la cual pedimos el menú del día. De primeras el menú era todo de comida española, por lo que no nos extrañó que pudiera ser de mala calidad, la cuestión vino a la hora de ir recibiendo los platos. De primero pedimos unos macarrones con tomate, un arroz a la cubana y una fideuá de gambas. Los macarrones estaban pasadísimos pero por lo menos la salsa de tomate era cuanto menos aceptable, cuestión distinta fue el arroz a la cubana; el arroz estaba totalmente hecho una pasta, el huevo frito estaba prácticamente cocido y lo único que le salvaba era la salsa de tomate -la cual debía de ser igual que la de los macarrones- Dónde echó el resto fue en la fideuá, los coditos de pasta estaban hechos una amalgama de lo cocida que estaba, todo ello unido a que las supuestas gambas eran congeladas y no habían terminado de descongelarse, por lo que podías notar el frío congelado de las mismas junto a la pasta caliente totalmente aguachinada, de ahí que seguramente la pasta quedase de esa forma tan amalgamada. De segundo pedimos dos raciones de carne de lomo con patatas y una ración de bacalao a la riojana. Que el bacalao no fuese tal pescado no era de extrañar, ya que suele ser demasiado común que nos den gato por liebre. No estaba mal el pescado aunque carecía de sabor y no estaba cocinado con la salsa que acompañaba, se notaba claramente que había sido cocido de forma independiente y añadida la salsa a posteriori; aún a pesar de ello era comestible, cosa que no sucedía con los dos platos de lomo. La carne de éstos se notaba que había sido descongelada en el momento, no había llegado a freírse por lo que quedaba en una suerte entre cocida y cruda en aquellas partes que aún mantenían la congelación. Es por todo ello que en consecuencia no fue comido, por lo que al pedir el postre la camarera quedó con una cara que rozaba a partes iguales la sorpresa y la vergüenza. Se le explicó lo sucedido y accedió a invitarnos al café, ya que declinamos pedir postres, en vista que nuestra intención posterior sería la de buscar un lugar donde poder comer al fin. En definitiva,no comer nos salió por 11 euros por persona. 33€ de gasto total/platos de comida inmaculados de regreso a la cocina.