Freddo Freddo - Madrid
Freddo Freddo
Descripción
Sabores que invitan a volver: en Freddo Freddo cada bola se sirve con cariño y tradición. Aquí encontrarás helados de textura y gusto natural, una carta amplia de sabores y opciones que parecen hechas para saborearlas en su terraza mientras pasa el día. El personal es cercano y profesional, los precios invitan a probar, y el ambiente combina lo clásico con la alegría de un buen gelato. Ven a Freddo Freddo para un capricho, un encuentro improvisado o un momento de tranquilidad con un libro: el helado es la estrella y la experiencia acompaña.
Imágenes
Reseñas
Reseñas: helados excepcionales y gran variedad en Freddo Freddo; personal amable y terraza agradable, pero atención a porciones puntuales e instalaciones algo antiguas.
Tenía un gran recuerdo de estos helados y hace un par de años los volví a probar. para mí de los mejores lugares de madrid. altamente recomendado y el personal más atento.
¡Los helados son excepcionales! Hace 30 años que voy allí porque son los más deliciosos de Madrid. Las instalaciones... bueno... han visto tiempos mejores, pero al menos yo lo perdono porque los helados merecen 5 estrellas y se está muy bien en la terraza.
La camarera que me atendió fue muy amable y me hizo sentir muy cómodo. En general, los precios me parecieron económicos, pero pedí un napolitano y pregunté tres veces si era suave, a lo que me confirmaron que sí. Sin embargo, al probarlo estaba duro y seco. Aparte de eso, el lugar fue excelente.
Ofrecen una amplia variedad de sabores, muy naturales y deliciosos. Sin embargo, lo que no me gustó fue que el joven que nos atendió no nos preguntó si queríamos una o dos bolas; pedimos una bola con dos sabores y directamente nos sirvió dos bolas. Además, mi hijo pidió un cucurucho pequeño, pero al volverme, ya había cambiado por uno normal, lo que hizo que cada helado costara más de 4 euros. Está claro que es un lugar para visitar en ocasiones especiales.
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FAQ
Más información
Aunque su decoración interior es clásica, Freddo Freddo mantiene una clientela fiel desde hace décadas; entre semana verás muchos oficinistas y vecinos que aprovechan la terraza para un descanso breve, y en fines de semana es habitual encontrar sabores fuera de carta o combinaciones recomendadas por el personal —pregunta al dependiente y te sugerirá su favorito del día.
