El Campero - Tarragona
El Campero
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Estaba hospedado en el hotel de al lado. Tenía ganas de tomar una última copa y picotear algo para mi última noche en España. La camarera es simplemente desagradable en extremo. No sonríe. Parece molesta de estar allí. Pido una cerveza. Después de 20 minutos sin verla, le pregunto si es posible comer cuando pasa con la cabeza baja frente a la mesa. Ella suspira sin parar y me dice algo incomprensible. Entiendo que le molesta y ya he tenido suficiente para mi noche. Voy a pagar adentro. ¡No tiene cambio! ¡Ni gracias ni adiós! ¡Evítenlo si no quieren tener una mala noche!
La terraza enfrente de la estación es muy agradable. Tienen Estrella Galicia muy fresca, lo cual se agradece. Sin embargo, la comida deja mucho que desear. Pedimos jamón ibérico y queso curado según indicaba en la carta, pero resultó ser queso El Ventero y jamón del Mercadona. Nos cobraron 30€ por 4 tercios y media de queso y media de jamón. Considerando la calidad de los productos, me pareció muy caro. Si vuelvo por la zona, no regresaría a este bar.
Sitio muy recomendable, camareras atentas y agradables, tienen buen producto y está muy bien de precio
La camarera es antipática y no dice ni buenos días. El bocadillo es insípido y el embutido no es para nada ibérico. Precios altos en la cuenta. Por favor, necesitan renovar al personal.
Lugar de la visita: El Campero Fecha de la visita: 25/07/2017 Lo primero que llama la atención al entrar en este establecimiento, es la gran barra de bar que ocupa todo el frontal, haciendo una especie de s con taburetes altos y unas pocas mesas en el resto de la sala. Además tienen en el exterior una terraza con unas cuantas mesas más. Esta taverna está situada enfrente de la estación de tren. La especialidad son las tapas de todo tipo de ibéricos, además de bocadillos en molletes y en pan de cristal. He estado desayunando medio bocadillo (bastante grande) de atún en pan tipo cristal que estaba muy bueno y una caña pequeña de cerveza, todo por 4,50 euros, que si bien no es barato, reconozco que el bocadillo estaba genial. He desayunado lo mismo, pero con un tipo de pan normal o rústico, en muchos establecimientos, y creo recordar que nunca he pagado más de 3,50 euros, por lo que no creo que por el tipo de pan se pueda justificar esa diferencia. Atienden dos mujeres de manera rápida y eficaz. Los aseos están limpios y no falta de nada.

