Críticas y comentarios - 77
Resumen de reseñas
Reseñas de varios usuarios
Última actualización : 21.02.2023
Esta casa de comida con un paquete de restaurante rural propone una cocina en la que coexisten las especialidades tradicionales y clásicas. de los gazpachos de esta tierra casi manchega o los frijoles con perdiz a un civet de ciervo con marcha gourmet la mayor y menor caza es entre los principales atractivos de su oferta turística y también de los platos, aunque no hay entre ellos buenas carnes de vacuno o de cabras e incluso, para aquellos que los buscan para esas latitudes, pescado y marisco el mar de correcto
Restaurante 10 por casualidad parada en este restaurante, cuando entra usted toma una agradable sorpresa ya que es un lugar encantador. lo muy amable e incluso me atrevería a decir familiar. la comida es excelente y se encarga de los platos en detalle. si repetimos de nuevo aunque el precio es medio alto.
77 se presenta como un hallazgo rural en Ayora: un restaurante encantador con un trato cercano y casi familiar que hace sentir al comensal como en casa. La cocina combina recetas tradicionales —gazpachos manchegos, alubias con perdiz— con guiños gourmets como un civet de ciervo, y da protagonismo a la caza mayor y menor junto a carnes de vacuno y cabrito. Los pescados y mariscos se sirven correctos, mientras que los postres (tarta de naranja y queso, sorbete de mandarina) ofrecen un cierre refrescante. La presentación y el cuidado en el emplatado salen recurrentemente elogiados; el único pero habitual es que los precios se sitúan en un rango medio-alto. En conjunto, 77 convoca una experiencia rústica, sabrosa y orgullosa de sus raíces locales.
Última actualización : 14.03.2024
Esta casa de comidas con empaque de restaurante rural propone una cocina en la que conviven las especialidades tradicionales y las de corte clásico. Desde los gazpachos propios de esta tierra casi manchega o las alubias con perdiz hasta un civet de ciervo con marchamo gourmet. La caza mayor y menor está entre los principales atractivos de su oferta turística y también de sus platos, aunque no faltan entre ellos buenas carnes de vacuno o de cabrito e incluso, para quien los busque por esas latitudes, pescados y mariscos la mar de correctos. La tarta de naranja y queso o el sorbete de mandarina son un refrescante final para una comida necesariamente rústica y calórica. Y a mucha honra.
Restaurante 10 de casualidad paramos en este restaurante, al entrar te llevas una grata sorpresa ya que es un lugar con encanto. El personal muy amable e icluso me atrevería a decir familiar. La comida es excelente y cuida los platos al detalle. Si volvemos a pasar repetiremos aunque el precio es medio alto.