1946 - Cuenca
1946
Descripción
Cruza la puerta de 1946 y entra en un rincón de Cuenca donde el picoteo se celebra con gusto y generosidad. Este bar con terraza sirve bocadillos monumentales, raciones pensadas para compartir y tapas que invitan a repetir: patatas bravas cargadas de sabor, croquetas caseras y opciones de pescado y hamburguesas para todos los paladares. El ambiente es juvenil y cálido, perfecto para cervezas con amigos, comidas informales y paradas rápidas antes de volver a pasear por la ciudad. Disfruta porciones abundantes, precios ajustados y una cocina de barra honesta y sabrosa: 1946 sabe a encuentro y a comunidad.
Imágenes
Reseñas
Opiniones: comida sabrosa y raciones abundantes en 1946; ambiente animado y buena relación calidad-precio, aunque el servicio puede ser irregular en días puntuales.
Carta variada de raciones generosas, alpargatas, hamburguesas, combinados y...¡bocadillos de barra entera! Todo en gran cantidad. Atienden muy amablemente y a la velocidad de la luz, aún teniendo el local y la terraza hasta los topes. Mis dieces
El personal fue muy amable con nosotros y nos orientó con la cantidad de comida. La comida estaba muy rica y y era abundante. Un punto a favor a es que tienen leche vegetal. Cenamos y desayunamos y volvería a hacerlo
Los bocadillos están estupendos, los camareros son muy amables y la calidad de la comida es excelente. En nuestro caso hemos llamado un par de veces para pedir bocadillos para llevar, y siempre han sido atentos, rápidos y con un precio genial. Me encanta este sitio: cada vez que vengo a Cuenca, aunque viva fuera, es mi parada obligatoria. Sin duda, un lugar que recomiendo para disfrutar de buena comida y un trato cercano.
Bar de ambiente juvenil, con terraza. Raciones abundantes, bocadillos grandes y también platos típicos de la gastronomía conquense. La comida, mejor para compartir (hago hincapié en que bocadillos y raciones son grandes). He ido varias veces y me han atendido estupendamente. Un local para repetir.
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FAQ
Más información
Varios clientes mencionan a un camarero llamado Samuel como uno de los grandes reclamos: su trato detallista y cercano queda en la memoria de quienes repiten visita. Si tienes suerte y te atiende, es probable que recibas recomendaciones personales y un servicio muy cuidado.
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