Alfonso - Ferrol
Alfonso
Descripción
En Alfonso encontrarás la cocina de siempre ejecutada con cariño y buen producto: mariscos, pescados de la ría y cortes de carne preparados con respeto por la materia prima. El local ofrece un ambiente acogedor y un servicio cercano que hace que cada visita se sienta como volver a casa, con detalles de bodega que acompañan las propuestas. Alfonso es el lugar para quienes buscan sabores netos, raciones generosas y una atención que cuida los tiempos del comensal; perfecto para celebraciones familiares, comidas de trabajo o una cena reconfortante. Ven a disfrutar platos sencillos pero bien resueltos, pan casero y esa sensación de confianza que dan los sitios con trayectoria.
Imágenes
Reseñas
Opiniones sobre Alfonso: elogios a la materia prima, servicio amable y buena relación calidad-precio; críticas puntuales por confusiones en marisco y cocción de algunas carnes.
Muy buen restaurante, lo tiene todo. Desde el ambiente del público, pasando por el trato de las camareras (especialmente Marta), la carta, la comida y la limpieza del establecimiento, aseos incluidos. Volveremos pronto,
Tenía ganas desde hacía tiempo de probar este sitio La comida se ve de calidad,el servicio bien Pero hay un detalle que no me gustó,y es que pedimos 2 de gambas al ajillo y no eran gambas,eran gambones y lo mismo no es Se lo comentamos a la camarera y efectivamente nos dijo que eran gambones,pero tampoco cambiaron el precio ni dijeron nada al respecto,eso no me gustó nada,creo que es intentar engañar a la gente Así que más o menos bien,menos ese detalle
Muy buen restaurante, lo tiene todo. Desde el ambiente del público, pasando por el trato de las camareras (especialmente Marta), la carta, la comida y la limpieza del establecimiento, aseos incluidos. Volveremos pronto,
Visité el restaurante por mi cuenta. No pedí ningún plato principal, sino tres entrantes solo después de que la camarera me indicara que podía pedir medias raciones, ya que iba sola. No me sirvieron todos los platos de una vez (por petición mía), sino un plato a la vez (caliente) y la camarera tuvo la amabilidad de estar pendiente de cuándo debía servir el siguiente. Una experiencia poco común.
Un local tradicional, cuya cocina sabes que no te defraudará, aunque tampoco te sorprenderá con propuestas gastronómicas y emplatados de sesgo más contemporáneo, y, como todo tiene su compensación, intuyes que aquí buscan, y disfrutarás, con una materia prima de buena calidad y cuya ejecución estará a la altura. Como así fue. Hasta el pan estuvo rico, y cobrado a un más que correcto precio, y señalo esto tan sencillo porque parece haberse puesto de moda el <clavarte> casi tres euros por un trozo insignificante, lo que da idea de que muchos supuestos profesionales han perdido el <oremus>, los lamentos llegan luego, con el desolador paisaje de las mesas vacías, lo que aquí no fue el caso. Pedí un Juvé Camps Milesimé, esa propuesta afortunadísima monovarietal de Chardonnay, uno de los imprescindibles de la tradicional bodega catalana. Abrimos con un excelente salpicón de buey de mar, obviamente , fresco y de pleno sabor, esencial y sin florituras, presentado sobre una cama de lechuga con una gota de vinagre de Módena. Nada de elementos alógenos que desvirtúen el sabor perseguido. Continuamos con un revuelto de grelos con gambas, meloso, con el grelo bien cocido y la gamba en su justo punto. Grato al paladar y con el punto salado muy ajustado. Fuera de carta nos ofrecieron un calamar fresco de la ría a la plancha, de lograda textura en boca, acompañado de ensalada tradicional y unas finas patatas fritas, de esas que te impiden poner un stop racional en su degustación, por lo bien hechas que están, sin pasarse con el aceite, que te obligan a dejar de lado el cubierto y te conducen a picarlas directamente de la fuente y el plato con dos dedos, relajadamente y dando esquinazo a las calorías que supone, esta noche aceptadas de buen grado. Con el postre pasó algo ...que vamos a dejarlo en el capítulo de las anécdotas, ya que el servicio fue agradablemente correcto. Todo estuvo bien, notablemente, y como he explicado, si no subo una estrella más en el apartado de la cocina no se debe a insatisfacción alguna, sino que, acostumbrado a descubrir rincones gastronómicos, me gusta que me sorprendan con alguna propuesta novedosa y que no suene a un <déjà vu>. Por cierto, una selección de vinos portentosa, representativa del amplio abanico de los viñedos nacionales...y algo más.
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FAQ
Más información
Aunque Alfonso se presenta como un clásico sin pretensiones, su carta de vinos es especialmente cuidada: clientes han salido sorprendidos por botellas concretas y maridajes acertados, y el pan servido suele ser casero y valorado por su buen punto y precio honesto.
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