Castilla75 - Ferrol
Castilla75
Descripción
En Castilla75 cada bocado cuenta una historia: cocina fina que respeta producto y sazón, servida con una calidez que convierte cualquier comida en un momento especial. Aquí encontrarás pescados y mariscos bien trabajados, platos de carne sabrosos, repostería irresistible y un buffet de desayunos pensado para comenzar el día con energía. Ideal para comidas íntimas, reuniones de grupo y celebraciones con salón privado y posibilidad de traer DJ. Su ambiente mezcla lo moderno y lo clásico, céntrico y acogedor, perfecto para quienes buscan sabor cuidado y servicio cercano.
Imágenes
Solicitud de reserva para Castilla75
Reservas: acepta salones privados y DJs, adapta menús y atiende dietas. Reserve con antelación para fines de semana y noches de música en vivo.
Reseñas
Opiniones: comida sublime y servicio de sala atento en Castilla75; opciones para grupos y música en vivo. Críticas a recepción del hotel, limpieza variable y precios puntuales altos.
Un hotel muy recomendable. Muy limpio, con muy buenas instalaciones y un excelente desayuno. Los camareros del desayuno increíbles. Muy amables, serviciales y siempre con una sonrisa en la boca.
El restaurante forma parte del servicio, en este caso abierto a cualquier comensal hipotético, que brinda el Gran Hotel de Ferrol, que disfruta de su propia entrada, pero que a la hora de la cena, tras dar cuenta de ella, debes abandonar a través del vestíbulo del hotel, habiéndolo hecho nosotros a las 11:25//11:30 de la noche. La decoración del restaurante es muy de cafetería, de la que la separan unas mamparas a media altura, tampoco lo suficientemente largas para que goces de una intimidad completa en el área del comedor, que tiene música de fondo en un volumen moderado, pero que compartes con la voz del locutor que comenta un partido de fútbol en un canal de televisión, formando un batiburrillo sonoro creo que no de recibo en un hotel calificado con cuatro estrellas, aspecto este descuidado. Por teléfono y en el momento de la reserva preguntamos por etiquetas de Cavas, que dijeron no recordar de memoria algo poco profesional, pues podría, presuntamente, consultar la carta correspondiente y luego entendimos el porqué, sencillamente no tenían ? , y había que optar por un Champagne que no voy a citar, pues el camarero lo desconocía y yo comenzaba a sentir cierta incomodidad por no ser cierta la vaga información transmitida durante la petición de la reserva o el espumoso de uva Albariño Mar de Frades Brut Nature, con sus notas de fruta blanca, entre otras, decidiéndonos, ya en este callejón sin más opciones que lo mencionado, por este último. Pedimos una champanera que protagonizó su propia anécdota, pues nos la sirvieron con solo cubitos de hielo de buen volumen, con lo que la botella solo enfriaba su base, llevándome, al cabo de un tiempo, a solicitar que le echasen un poco de agua y me trajesen un poco de sal, ante la perplejidad de quien me atendía, aunque todos, supongo, sabemos para que era, que me la entregó en mano, sorprendente !, para que yo la dosificase a mi gusto. No me extendí en explicaciones, pues supongo que el efecto de enfriamiento derivado de la reacción producida por la cualidad hidroscópica de la sal en contacto con...habría sonado petulante o simplemente insondable o enigmático. Tomamos unas croquetas cremosas de Txangurro, que lo estaban, con un relleno muy conseguido y calificable con el mismo adjetivo que la descripción del plato en la carta utiliza y yo asumo como tal. No había ningún trozo del marisco, como en otras similares, pero el sabor placentero se había obtenido, con la corteza del rebozo bien crujiente y con el espesor justo. 6 unidades muy notables, que pinchamos directamente, pues no nos trajeron cubiertos para servir, lo que hizo que, junto a la <anécdota> del Cava ya comentada mi temperatura interior subiese ya algún grado, a pesar del aire acondicionado en perfecto funcionamiento. En este estado olvidé fotografiar las croquetas, mea culpa. Pasamos a un salteado de pulpo, con langostinos y vieira del Pacífico, interesándome yo y solicitando que si la vieira era una sola pieza, como constaba en la carta, añadiesen al menos otra unidad. Hecha la correspondiente consulta se nos dijo que se servían 5 piezas por cada uno de los alimentos que la mar provee, lo que así fue, viniendo ya desprovistas de su concha las vieiras. Muy bien el salteado, el cual, para servirlo, me obligó a levantarme y dirigirme al camarero, apostado en ese momento en la barra de la cafetería, con el objeto de que me procurase un tenedor y una cuchara, pues con <picotear> el primer plato había tenido suficiente. Rematamos con un sabroso y muy bien emplatado canelón de costilla de Black Angus y su reducción. Para nuestra sorpresa, no nos cambiaron de plato a lo largo de toda la cena, sirviendo el mismo tanto para las croquetas, como para el salteado y ahora para el canelón. No sé, nadie nace sabiendo, pero que nadie tampoco se preocupe por formar a quienes deben atender a los que venimos no solo buscando calidad y satisfacción en la cocina, sino también un servicio mínimamente a la altura en un recinto gastronómico enmarcado en un hotel que, como reseñé, obstenta 4 estrellas,no es mucho pedir.
Estupendo para ir a comer solo, con amigos o con compañeros, el menú fantástico.
Fuimos hoy lunes 13 de octubre a comer. No conocíamos nada de Ferrol, puesto que estábamos de paso. Nos gustó mucho, comimos 3 menús y la verdad que estaba todo muy bueno, platos con muy buena presentación y bien cocinados. Una excelente relación calidad precio. Un acierto total.
FAQ
Más información
Aunque forma parte del Gran Hotel, el restaurante se reconoce por su cocina creativa capaz de adaptar sabores a preferencias: varios comensales opinan que algunos platos merecen nivel de alta cocina, y el equipo acepta personalizar menús para eventos privados, incluso con DJ.
Código QR de la carta
