Críticas y comentarios - Pausau
Resumen de reseñas
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Reseñas de varios usuarios
Última actualización : 25.01.2025
Es un sitio maravilloso estuve el otro dia y hay unas vistas preciosas al mar, las personas que están atendiendo son majisimos. 100x100 recomendable Service: Dine in Meal type: Dinner Price per person: €10–20
Me ha encantado, la comida muy buena! Donde se encuentra el restaurante es un sitio privilegiado pero además el producto es buen y lo tratan con mimo. Volveré!! Food: 5 Service: 5 Atmosphere: 5
El sitio es una pasada, tanto la comida como el personal. El arroz con bogavante es de 10! La tarta de queso es de 11! Gracias a Cynthia, su atención ha sido espectacular Food: 5 Service: 5 Atmosphere: 5 Recommended dishes: Tarta de Queso Con Helado, Zamburiñas, Arroz Con Bogavante Y Paella Mixta
Genial! Todo estaba riquísimo. Pedimos arroces (estaban en su punto. Nos encantó el arroz negro , boquerones, sardinas, rodaballo y raciones (rabas, pulpo... . El precio fue estupendo, pidiendo muchas cervezas, postre y cafés. La atención por parte de los camareros y de Guillermo fue de 10. Repetiremos seguro. Meal type: Lunch Price per person: €20–30
Pausau se presenta como un restaurante costero que conquista por su cocina de producto y sus vistas al mar. Muchos comensales elogian la calidad constante del pescado y los mariscos, las raciones sabrosas, los postres caseros —especialmente la tarta de queso y el tiramisú— y un servicio ágil y amable que funciona bien tanto en comidas familiares como en cenas románticas. La relación calidad‑precio suele destacarse positivamente. No obstante, hay reseñas discordantes que apuntan a un trato puntual poco agradable, porciones que algunos perciben como escasas y un comedor interior que puede sentirse frío; aun así, la mayoría recomienda Pausau por su propuesta gastronómica y el entorno.
Última actualización : 31.03.2026
Qué día tan perfecto vivimos: un sol radiante que parecía abrazar cada rincón, unas vistas que detenían el tiempo… y una comida capaz de reconciliar a cualquiera con la vida. Éramos nueve comensales, nueve ganas de disfrutar, y salimos convencidos de haber descubierto un pequeño tesoro gastronómico. Comenzamos con unos entrantes que ya avisaban de lo que estaba por venir: rabas tiernas y doradas, croquetas caseras que sabían a hogar y a mimo, y un pudín de cabracho sublime, de esos que obligan a cerrar los ojos para saborearlo bien. Cada bocado era una caricia. Y entonces llegaron los arroces… ¡qué maravilla! Uno de pollo de corral y otro de marisco, ambos servidos con un detalle que nos encantó: cuatro paelleras repartidas en la mesa redonda, perfectas para compartir, para mirarnos, para disfrutar juntos. El arroz en su punto exacto, ese punto que solo consiguen las cocinas que trabajan con pasión. Sabores auténticos, artesanos, memorables. Acompañamos la comida con un Rioja Editor edición limitada que redondeó la experiencia con elegancia. Y los postres… ay, los postres. Caseros, recién hechos, irresistibles. Tiramisú, tarta de manzana, tarta de queso… Podríamos haber empezado por ellos y no habría sido ninguna locura. Cada uno era un final perfecto y, aun así, dejaban con ganas de más. El trato, sencillamente exquisito. Cercano sin invadir, profesional sin frialdad, amable desde el primer minuto. De esos que te hacen sentir que has venido al lugar correcto. Un sitio para volver, para repetir, para traer a la familia, a los amigos, o para regalarte un momento especial. Un restaurante que no solo se visita: se vive.



