Jordi - Odena
Jordi
Descripción
Entra en Jordi y siéntete en el corazón de Òdena: un rincón donde la cocina sencilla se convierte en motivo de regreso. Jordi sirve desayunos de tenedor, tapas generosas y platos de cuchara que saben a casa: oreja crujiente, patatas bravas para compartir y chipirones frescos, todo sin pretensiones y a precios amables. El ambiente es de bar de pueblo, animado y directo; aquí se viene a comer bien, conversar y disfrutar sin artificios. Con opciones para el almuerzo, cerveza bien tirada y posibilidad de pagar con tarjeta, Jordi es una propuesta honesta para quien busca sabor local y raciones que no defraudan.
Imágenes
Evaluaciones
Opiniones mixtas: comida y tapas muy valoradas en Jordi, pero atención orientada a la clientela habitual; buen precio y ambiente de pueblo, atención variable.
Servicio pésimo. Solo atienden a los locales. Estuvimos 30 minutos y cuando fuimos a pedir, nos dijeron que teníamos que esperar a que salieran los platos de las otras mesas. La camarera ni se inmutaba por nosotros, no se preocupó ni un segundo. No lo recomiendo si no eres del pueblo. Comida: 1 Servicio: 1 Ambiente: 1
Lamentable... Esta mañana intentamos tomar un café a las 8 y el encargado nos dijo literalmente que buscáramos otro lugar, ya que aquí solo atiende a los habituales. Así que tuvimos que ir a un bar cercano, Cruilla, donde nos atendieron de maravilla.
El bocadillo estaba bueno, pero las camareras no eran muy efectivas, ya que vinieron a la mesa hasta 3 veces para anotar la bebida, que al final llegó más tarde que el bocadillo. La mayor desilusión fue cuando noté que a todos los que entraban, que eran de la zona y hasta llevaban su propio bocadillo, les ofrecían una tapita con una súper aceituna, a mí NO, que soy de fuera. Muy feo. Comida: 4.
Buen lugar para desayunar. Los callos son muy buenos. Comida: 5 Servicio: 4 Atmosfera: 3
FAQ
Más información
En Jordi es habitual que ciertas especialidades caseras —como los cargols o preparaciones singulares— salgan en raciones limitadas y se agoten pronto; sentarte en la barra y conversar con la gente del pueblo a menudo suaviza la bienvenida y aumenta las probabilidades de probar esos platos especiales.
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