Nueva Epoca - Petrer
Nueva Epoca
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Me parece penoso lo que nos acaba de pasar y no es la primera vez, siendo un día de fiesta, teniendo reservado para toda la familia, Al llegar nos dicen que no tenemos mesa. Tanto a nosotros como tres mesas más que han llegado como nosotros y les han dicho lo mismo. El caso es que no es la primera vez que nos ha pasado siendo día de fiesta, que aún es más difícil irte a otro lado para comer. Lo que hacen es para ganar más dinero, el que entra a ese le dan mesa. muy cabreada, más que nada por los niños
Una vergüenza! Reservas un día festivo como es el día del padre y cuando llegas con toda la familia, con niños pequeños sin comer y te dicen que no, que no tienes tu sitio, unos impresentables, desde luego que no pienso volver JAMAS! No os fieis le ha pasado a un montón de gente.
La experiencia en este restaurante ha sido de lo peor que he vivido en mucho tiempo. De entrada, el sitio transmite una sensación descuidada, como si se hubiera quedado anclado en el pasado y nadie se preocupara por mejorar nada. Lo primero que sorprende es que los tapers los cobran aparte, algo que en la mayoría de restaurantes es un simple detalle de cortesía con el cliente. Aquí lo convierten en un negocio más, lo cual ya genera mala impresión. El personal no ayuda a mejorar la experiencia. La atención deja muchísimo que desear: poco profesional, sin ganas de atender bien, con malas caras y una sensación constante de que molesta pedir cualquier cosa. La camarera joven, en particular, demuestra una total falta de preparación; no sabe atender, parece perdida y transmite desinterés absoluto por el cliente. En lugar de hacerte sentir bienvenido, consiguen justo lo contrario: incomodidad y mal ambiente. Para colmo, a la hora de pagar, si se intenta usar tarjeta, ponen mala cara, como si declarar el pago fuera un problema. Esa actitud, además de poco profesional, genera desconfianza y deja claro que la gestión del local es tan anticuada como su forma de tratar al cliente. Algo bastante negativo es la camarera nueva que han puesto, rubia, que claramente no está preparada para atender. Fue capaz de convertir una comida tranquila en algo incómodo y agobiante. No sabía hacer absolutamente nada por sí sola. Cada mínima cosa que se le pedía, tenía que ir corriendo a preguntársela a la jefa. Pero lo más insoportable fue su actitud: venía una y otra vez a la mesa para ver si ya había elegido, metiendo prisa, interrumpiendo constantemente y demostrando una falta total de profesionalidad y tacto. Un desastre absoluto. Y lo peor es que lo permiten. No es que hayan perdido un cliente: han ganado a alguien que no solo no va a volver, sino que va a dejar claro a otros lo que se van a encontrar. En conclusión, un lugar pésimo: servicio deficiente, detalles cutres, mala organización y cero profesionalidad. No solo no lo recomiendo, sino que aconsejo evitarlo si lo que se busca es un mínimo de calidad y respeto.
