Belerda - Pinos Genil
Belerda
Descripción
En Belerda la vida se saborea a la orilla del río: pizzas gigantescas y caseras, roscas crujientes, raciones para compartir y vinos a buen precio en una terraza que invita a quedarse. Aquí manda la generosidad en el plato y la cercanía en el trato: casa de comidas donde el dueño y su equipo te reciben como en familia. Reservar una mesa junto al agua convierte cualquier cena en un plan de verano inolvidable; los precios populares y las porciones abundantes hacen de Belerda el refugio perfecto para grupos, familias y amantes de la buena cantidad. Ven con hambre y ganas de disfrutar.
Imágenes
Evaluaciones
Opiniones mixtas: Belerda destaca por pizzas enormes, porciones y trato amable, pero algunos clientes señalan irregularidad en platos y esperas en el servicio.
Les salva el entorno, para no repetir, a pesar de la buena voluntad de los camareros que son muy amables, la comida no está mal, pero tardan , la pizza salió casi para llevarnosla y eso que no había mucha gente y encima no había caracoles que fue por lo que vinimos. Para mejorar . El wáter estaba limpio y tenía papel, que hay k decirlo todo
Cenamos pizza, junco, golden boy y cobra, estaban deliciosas; el camarero muy atento y amable, el ambiente tranquilo, poco a poco fue llegando más gente hasta que estaba casi lleno. Hacía frío, cenamos dentro del lugar, pero las vistas afuera son muy bonitas, puedes sentarte al lado del río. Volveremos sin falta.
Los camareros muy atentos y rápidos en el servicio. La comida muy buena y en cantidad. volveremos
Nos ha sorprendido este sitio, comida de 10 (pizzas artesanas deliciosas), una atención inmejorable y local limpio y cuidado. Hemos ido 18 personas y nos han atendido rápido, eficaz y amablemente. Recomendable 100
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FAQ
Más información
Aunque Belerda es un bar popular y económico, muchos clientes han descubierto que detrás del mostrador hay una gestión familiar: el dueño recibe personalmente y la cocinera suele ser un miembro de la familia, lo que explica las recetas caseras. Además, reservar la mesa a la ribera no solo asegura vistas: es habitual ver familias de ocas en el agua, lo que convierte la cena en una pequeña experiencia local.
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