Compostela - Pontedeume
Compostela
Descripción
En Compostela encontrarás el sabor de la Galicia de siempre en cada tapa y ración. Situado en la calle principal del pueblo, este local apuesta por recetas caseras y un servicio cercano: tortilla de patatas, croquetas hechas a la medida, pescados bien fritos y un caldo que convence a los más exigentes. El ambiente es sencillo y auténtico, ideal para quien prefiere producto y trato por encima de florituras decorativas. Ven a Compostela para una experiencia sincera: buen precio, platos tradicionales preparados con oficio y una atmósfera que invita a volver.
Imágenes
Evaluaciones
Reseñas de Compostela: se elogia el trato, el caldo y las frituras; crítica a la decoración, al comedor pequeño y a la gestión de las colas.
Encontramos este bar de tapas casi de casualidad, al igual que el pueblo, y resultó ser uno de los mejores del viaje. Aunque tiene pinta de barecillo cutre, la verdad es que todas las tapas están buenísimas y a muy buen precio. Os recomiendo la tortilla de patatas, los pimientos de padrón y las sardinillas. Otra cosa buena es que para tomarte las tapas tienen habilitado fuera unas mesas altas pero muy largas donde, aunque tienes que comer de pie, se está muy cómodo. Además estás en unos soportales que son bastante bonitos.
Tres veces intentamos comer en este restaurante y resultó imposible. Tiene un comedor muy pequeño y cuando preguntas qué hacer para poder comer te dicen que esperes en la calle a que te llamen, pero ¿cómo te van a llamar si no saben detrás de quién vas ni te apuntan en ningún lado y a cada persona que pregunta le atiende un camarero distinto? Cuando preguntas cuánto tiempo más o menos tendrás que esperar nunca lo saben porque, lógicamente, no saben cuantas personas tienes delante
Carta extensa y variada. Buena relación calidad precio. Está muy bien la posibilidad de elegir entre tapa y ración. Pero a pesar de la amabilidad de los camareros, el servicio fue lentiiiiisimo
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FAQ
Más información
Compostela conserva pequeños gestos de taberna tradicional: es habitual que el vino se sirva de manera rústica en recipientes poco convencionales (según cuentan clientes, en tazas o medidas tradicionales) y que, en hora punta, muchas personas opten por quedarse de pie en las largas mesas altas bajo los soportales para disfrutar las tapas como lo hacen los locales.
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