Atamisque - Tunuyán
Atamisque
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Nos hospedamos en Atamisque y la verdad que para la tarifa que cobran, U$S 360 por noche, es dinero que te roban. Las habitaciones son lindas pero el entorno está descuidado, abandonado, falta de inversión en el mantenimiento del lugar. Lo que más nos sorprendió es el inepto que tienen en la oficina de recepción, un tal Gastón que hace "alardes" de su título de encargado del turismo en ese lugar pero que realmente deja muchísimo que desear. No tiene respuesta a nada, nos contestaba mal a nuestros pedidos, arrogante, irrespetuoso, ni siquiera sabe hablar con propiedad, su aspecto deja mucho que desear, olor a cigarrillo , mal vestido, realmente una persona ya desagradable a la "vista" y que hace que tu paso por Atamisque sea único e irrepetible. Mientras estaba con nosotros entró una empleada del lugar y la trataba muy mal, pobre chica! Le recomendaría a la empresa que en ese lugar tan importante de recepción y atención al cliente coloquen una persona preparada, con estudios, buena presencia y sobretodo amabilidad y "buena cara" para que los turistas tengan un buen recuerdo del lugar.
Llame con una semana de anticipación para reservar para pasar el dia del padre en el lugar y al llegar al lugar luego de esperar diez minutos que nos atendieran mientras ubicaban a una pareja que no tenia reserva, nos atendió una chica diciéndonos que me habían estado llamando esa misma mañana para avisarnos que no sabían si iban a tener lugar. La unica solución que nos dio fue armarnos una mesa en un quincho sin calefacción que estaba helado ya que ese dia en Mendoza la temperatura era de solo 1°C. Pedimos hablar con el gerente del lugar, no se encontraba en el lugar y al llamarle para poner las quejas, la respuesta fue que lo disculpáramos y nos recomendo un lugar cerca donde podíamos comer Obviamente nos retiramos del lugar y terminamos comiendo una hora mas tarde ya que al ser un dia festivo todos los lugares estaban llenos de gente para comer.
En marzo fuimos a visitar Mendoza y Atamisque fue una de las bodegas que más nos gustó. Al saber que tenía un restaurant propio decidimos quedarnos también a almorzar y nos quedamos gratamente sorprendidos con el lugar y su comida. Recomiendo que prueben las truchas!
Al llegar, serás recibido por la arquitectura única del centro vitivinícola. Sin embargo, la cata de vinos no fue la que uno esperaría de un cultivador muy antiguo y establecido. Los vinos blancos eran valientes con tonos ácidos que no equilibraban el sabor de un Chardonnay. El Malbec que probamos estaba muy joven, desequilibrado entre los sabores audaces y tánicos de las bayas. Pedimos vinos tintos más añejos y no encontramos la bodega abierta, ¡incluso después de ofrecer pagar!
Hermoso lugar, rodeado de árboles y hojas cayendo, en el interior de un hermoso invernadero. Tuvimos LOCRO como plato principal, locro es un guiso de grandes frijoles blancos, maíz, especias, panceta de cerdo, salchichas en una combinación deliciosa, casi como un guiso espeso, comido por los lugareños en el Día de la Revolución (25 de mayo) y el Día de la Independencia. Probamos un ensamblaje Atamisque 2018 que debes probar. El servicio fue genial y quedamos muy contentos de regresar para ver las fotos.
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