Migrante - Ciudad de México
Migrante
Descripción
**Migrante: Una Experiencia Culinaria Inigualable en CDMX**
En el vibrante corazón de Ciudad de México, Migrante se erige como un destino gastronómico imprescindible. Su chef, Fernando Martínez, ha creado un menú de degustación que es una verdadera sinfonía de sabores, cada plato superando al anterior. Los comensales destacan la presentación impecable y la calidad excepcional de los ingredientes, así como el servicio atento y cálido. Cada visita es una celebración de la creatividad culinaria, dejando una impresión duradera. Aunque las porciones son pequeñas, la experiencia es tan exquisita que quienes la viven sienten la necesidad de regresar y explorar más. Migrante no es solo un restaurante; es un viaje sensorial.
Imágenes
Evaluaciones
El lugar es muy bonito, con una arquitectura simple y atractiva. El servicio, la verdad, es bastante lento; tienen menús de degustación y siento que, para la cantidad de platos que tienen que sacar, les falta personal. Puedes esperar entre plato y plato unos 15 o 20 minutos. Y bueno, lo más importante, la comida: SINCERAMENTE, no vale la pena. En este tipo de gastronomía, que es comida de autor, definitivamente hay lugares MUY MUY superiores por el mismo precio, como Máximo Bistrot. Aunque no lo creas, son del mismo precio y la realidad es que en cuanto a costo-beneficio no hay comparación. Tienen una carne New York que es el plato más caro de la carta, a $1,100 pesos (aproximadamente 60 dólares), que se supone es la estrella del menú; sin embargo, la realidad es que no está ni buena. Las preparaciones de las salsas y el mole son muy ricas, pero la carne tenía nervio y no estaba nada sabrosa. Un plato a destacar son los langostinos, que son muy ricos. En conclusión, es buena comida sin ser nada espectacular y el servicio deja mucho que desear. Necesitan esforzarse más. Mi cuenta total para 2 personas fue de 6 mil pesos (aproximadamente 300 dólares).
Los platillos son un 10/10. La única desventaja es que la preparación tarda bastante tiempo, así que es mejor ir con tiempo. No pedimos el menú de degustación, pero el vino mexicano estuvo bien. La atención fue muy buena hasta el momento de la cobranza; la hostess perdió el estilo, ya que arrebató la terminal y se quejó de que no había opción de pagos a plazos. Fue una situación muy desagradable. También me llamó la atención que el restaurante estaba vacío un viernes. En fin.

