Samarkanda - Madrid
Samarkanda
Descripción
Sumérgete en Samarkanda, un refugio exótico en lo alto del jardín tropical de Atocha donde la madera oscura y la decoración cuidada crean una experiencia sensorial. Aquí la cocina celebra verduras frescas, carnes suculentas y recetas clásicas madrileñas reinterpretadas con mimo; la nueva carta y la coctelería añaden matices modernos a un menú acogedor. Ideal para comidas en familia, citas románticas o una parada memorable antes de viajar: calidad, atmósfera y una relación calidad-precio que invita a volver.
Imágenes
Evaluaciones
Reseñas de Samarkanda destacan decoración y relación calidad-precio, nueva carta y coctelería; advierten servicio irregular y algún plato fuera de punto.
Me encanto en Atocha como si se estuviese en medio de la naturaleza, la comida superdeliciosa volvería a ir
Celebración de mi boda en el samarkanda mejor..imposible el coctel mirando al palmeral de atocha la comida gourmet barra libre fieston recomendable...
Pedí arroz con carabinero y setas y salió duro. Se lo volvieron a llevar y al final comimos a destiempo. 2 sardinas 7 euros, una pasada para lo que...
Existe en la estación de Atocha de Madrid , en el jardín tropical,un restaurante en alto desde el que se divisa la parte superior de la vegetación que resulta una gran experiencia y a un precio realmente bueno.Por 28 euros se puede comer muy bien y con un servicio impecable.Salvando las distancias es como si te trasladaras a Samarkanda nombre del restaurante sin salir de la estación de Atocha . Merece la pena
El restaurante Samarkanda, se encuentra en la ciudad de Madrid. Construida en una mansión colonial británico, cuenta con una espectacular decoracion moderna. Situada en la asiática ruta de la seda pretende ser un lugar exótico, decorado con maderas oscuras. Gastronómicamente se destacan las verduras y las carnes, comidas sencillas. Este lugar es ideal para degustar los tradicionales callos Madrileños.
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FAQ
Más información
Desde su ubicación elevada en el jardín tropical puedes asomarte a la copa de la vegetación de Atocha: muchos comensales recuerdan esa vista como parte esencial de la experiencia, casi tanto como los platos; algunos visitan solo para disfrutar la coctelería al atardecer mientras observan el follaje.
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